miércoles, 5 de septiembre de 2018

Posesa por la noche












Posesa por la noche
que en sus harapos negros y grises
enjuga su llanto,
voy subiendo la cima
abundante de memorias
donde concurren los ojos
y el aroma de las pieles.
Si algún día he de llorar,
será por mi cuerpo de estrellas y gazas opacas
en medio del frío de la oscuridad...
... Pero hoy impresa de la añoranza,
perforada por el recuerdo,
y en la altitud de su mirada,
de su pupila perpetua,
se abre mi cuerpo como una flor
a las manos afiladas del dolor
donde Silencio irguió su Casillo:
conos de hielo, gajos de miedo...
¡Terror!
Posesa por la noche
van acudiendo en procesión de santos,
delirantes ojos que en verdores extraños,
destrozan las sombras con hilos de luz.
Una luz que palpita en mi centro más profundo
latiendo la mujer como hogar ardiente
donde la cesura más honda
muestra sus labios de flor...
¡Dolor!
¡Ah, y en medio de todo,
del recuerdo lujurioso, del olvido cansino,
de la noche, del silencio, de los ojos como fantasmas,
vive, vive sí, aquello que nunca fue!
¡Amor!


Paula Cruz Roggero

martes, 28 de agosto de 2018

Voy supurando sueños


























Voy supurando sueños, echándolos en agua,
resbalan por mi cuerpo, son mi misa y mis plegarias.
Camino lentamente por las calles de Salinas
para regarlo todo con mis entelequias y mis sones,
un lugar familiar que se levanta cada mañana
con la misma sensación de ser solamente un sueño.
Me pregunto si lo es o si es una realidad,
si voy secretando mi soñar o es mi soñar quien me segrega...
Sé que como en una filigrana de oro y plata
que deja transparencia, yo voy mirando árboles y calles
con la tinción de un universo paralelo.
De una casa me saludan, yo no sé quién es,
pero levanto la mano por inercia, por no ser descortez,
Un perro me sigue hambriento y yo no llevo nada,
rompo su esperanza cuando se da cuenta...
Los jardines de flores son auténticos remansos;
yo sigo caminando buscando algo que me reconozca,
no me alcanza el saludo de un desconocido, necesito
tal vez un trozo de árbol, una flor, o una callecita,
busco algo que me diga quién soy en esta mañana.
Mientras, sigo expulsando sueños
                                             por la boca abierta de mi llaga.

Paula Cruz Roggero

domingo, 15 de julio de 2018

La noche llega de a poco


















La noche llega de a poco, lejanos se escuchan los acordes del voo doo que ensaya sus movimientos para el próximo carnaval, donde bailan al compás de los repiques tamborileros los morenos y no tan morenos en la calle Florida de la capital.
Siento el aroma del mar, no tan lejano se mece como un niño, y susurra sus misterios quién sabe para quién.
He estado pensando con ese repique de fondo y llega un momento en que no lo siento, en que se transforma en parte del paisaje invernal de Salinas y sigo con la mente prendida en quién sabe qué cosas: un insecto que vuela, una flor marchitándose, algunos gritos infantiles de felicidad bajo la luna y un rostro que jamás olvidé sin saber por qué.
Mi almohada, objeto tan preciado, guarda todos mis secretos y contiene en su seno de fibra y tela la única lágrima de esta noche, tal cual una presea, una semilla de cristal que en su germinador de silencios ha de crecer hasta volverse en un rayo de soledad.
Lentamente mi cabeza se acomoda en su matriz blanda y acogedora y estremecida por tanto amor maternal, voy cerrando los ojos sin querer soñar, cuando sin darme cuenta el sueño ya es todo lo que hay.

Paula Cruz Roggero

Caminando en senderos














Caminando en senderos que solamente conoce la noche,
respiro el aroma húmedo de la soledad y sus brazos largos,
siento la caricia penetrante sobre mi rostro...y extrañamente
me siento feliz...feliz de ser, feliz de estar, feliz hasta del dolor...
Del agudo dolor del silencio, del terso dolor de las voces lejanas,
de los sueños que no fueron jamás y de aquellos que no serán.
Vivir es una mezcla de grandeza y abismo.

Paula Cruz Roggero

Profundos















La noche oscura me ha poblado.
Tus ojos son dos grandes sombras...
Vertiginosas y en haces opacos
se hamacan sobre mí.
Ven: acércate... quiero tomar tu rostro
entre mis manos, lo quiero,
lo quiero a él, así, profundo...
ahondado en mí y yo en él.
Ven toma mi rostro, mírame:
que esta noche que me viste el alma
se desvanezca, se deshilache...
y yo profunda y tú profundo,
volvamos a nacer.



Paula Cruz Roggero

Añoro